Llevar vino es la respuesta por defecto, y funciona. Nadie queda mal con una botella.
Ese es exactamente el problema. Una botella se agradece en la puerta, se deja en la encimera y muchas veces no se abre esa noche. No molesta a nadie y tampoco se recuerda. Si has llegado hasta aquí buscando otra cosa, probablemente sea porque quieres lo segundo.